12 de marzo de 2012

Los Pozos de la Piedad, un hito de la obra hidráulica pública, aguarda una actuación para su puesta en valor · Expertos advierten de la necesidad de proteger el acuÃfero de la Sierra ante el riesgo de una sequÃa. Los embalses de GuadalcacÃn y de Los Hurones, que abastecen no solo a El Puerto sino a buena parte de la provincia, están a dÃa de hoy a un 79 y 59% de su capacidad respectivamente, según los últimos datos publicados por la ConsejerÃa de Medio Ambiente. "Pero cuando llegue la sequÃa nos acordaremos otra vez de los geólogos". Esta afirmación, con un claro tono reivindicativo, es de Alejandro Carreras (sobra decir que es geólogo) durante una charla con alumnos de un máster del Colegio Oficial de Geólogos de AndalucÃa (Icoga). Acto seguido, su compañero Antonio Jesús GarcÃa apostilla con un tono más irónico: "Para qué cuidar un acuÃfero si tenemos un pantano de 800 hectómetros cúbicos". Esta reivindicación se produce en una soleada mañana de sábado de principios de mes en el pinar de los Pozos de la Piedad, en plena Sierra de San Cristóbal. Hasta este enclave se ha desplazado el grupo de alumnos del máster en gestión de recursos hÃdricos subterráneos que el colegio desarrolla desde el pasado mes de septiembre. La visita forma parte de las actividades previstas en el ciclo formativo con un objetivo es claro: conocer sobre el terreno tres importantes obras hidráulicas que sirvieron para que El Puerto contara con abastecimiento de agua de manera regular desde mediados del siglo XVIII, un hito del que pueden presumir pocos municipios en España. Comúnmente, se denomina a todo como los Pozos de la Piedad, pero lo cierto es que el conjunto de galerÃas para captar el agua subterránea de la Sierra de San Cristóbal está conformado por tres infraestructuras independientes cuyo estado de conservación, a dÃa de hoy, es deficiente. Lo es tanto que, ni siquiera, el grupo puede acceder a ellas ya que la seguridad no está completamente garantizada. El papel de cicerone lo realiza Javier Guerrero, empleado de Apemsa (la empresa municipal de aguas), que puede ser una de las personas que puedan conocer con más detalle este conjunto de galerÃas. La segunda gran construcción fue promovida por el Ayuntamiento de Cádiz. A mediados del siglo XIX, el cabildo gaditano optó por buscar una alternativa para no tener que pagar a El Puerto por el suministro, un negocio que era bastante rentable para la ciudad. Por ello, adquirió varias fincas en las faldas de la Sierra (de hecho, a dÃa de hoy, aún cuenta con alguna que otra propiedad) y construyó una galerÃa de más de dos kilómetros de longitud con la que captar el agua del acuÃfero. Sin embargo, un error de diseño de las GalerÃas de Cádiz al ubicarlas a una cuota demasiado baja motivó que hubiera continuas filtraciones de agua salina procedente de la marisma (hoy desecada por los cultivos del Poblado de Doña Blanca). Además, se inició un conflicto por el agua de la Sierra entre El Puerto y Cádiz ya que la obra del consistorio capitalino provocó que los Minados quedaran casi secos. El conflicto se resolvió a principios del siglo XX con un reparto de las zonas de captación y, tras la Guerra Civil, se iniciaron los trámites para una nueva infraestructura, los Pozos de la Piedad. Está conformada por una decena de pozos unidos por galerÃas de 1.250 metros de longitud, que entraron en funcionamiento en la década de los cuarenta. Pero esta obra tuvo poco recorrido ya que a finales de los 50 El Puerto se integró en la recién creada Zona de Abastecimiento Gaditana por lo que comenzó a utilizarse el pantano de Los Hurones. A partir de entonces, los Pozos de la Piedad fueron abandonándose de manera progresiva a pesar de que se ejecutaron algunos proyectos por parte del Ayuntamiento, primero, y por Apemsa, posteriormente (la sociedad se creó en 1983), para utilizarlos en periodos de sequÃa. A dÃa de hoy, las instalaciones están en un completo estado de abandono y a merced de actos vandálicos. Ejemplo de ello es que en los aledaños de la Vega de los Pérez el agua está brotando nuevamente a la superficie. Esto es debido a que, según el Colegio de Geólogos, parte de la GalerÃa de Cádiz está rota por lo que desagua por este punto, que se ha convertido actualmente en la descarga natural del acuÃfero. Por el momento, no hay prevista intervención alguna para poner en valor estas singulares infraestructuras. Desde la empresa municipal se apuntó que es un proyecto que se quiere acometer pero que la falta de recursos económicos por la actual situación de crisis económica impide plantearse a dÃa de hoy cualquier actuación. Antonio Jesús GarcÃa Guerrero explica que las tres infraestructuras se construyeron con un error de concepto. Aunque cumplÃan con su cometido final, que no era otro que captar agua, no optimizaban los recursos disponibles ya que se construyeron en paralelo al flujo del acuÃfero y demasiado cerca de la marisma, que provocaba los problemas de salinidad. Pero estos errores no restan valor ni mérito a unas infraestructuras que se hicieron en unos años en los que el conocimiento del subsuelo no estaba tan adelantado como ahora. Tanto GarcÃa Guerrero como Alejandro Carreras trabajaron en 1995 en unos estudios para captar agua de acuÃferos para afrontar la sequÃa y evitar asà cortes en el suministro. Uno de los sondeos se hizo en las inmediaciones del complejo El Madrugador (el antiguo geriátrico), que sirvió para hacer un pozo que logró bombear caudal de unos 100 litros por segundo, cuando con los Minados se estima que se llegaron a obtener un máximo de 25, con las GalerÃa de Cádiz 18,5 y con los Pozos se rozó los 50 litros por segundo, según datos del Colegio de Geólogos. Estos dos profesionales hicieron un trabajo similar, aunque de mayor envergadura en la Sierra de las Cabras, en el término municipal de San José del Valle (en las proximidades del de los manantiales del Tempul), que permitió, junto con los aportes de la Sierra de San Cristóbal, que en la zona gaditana se mantuviera el suministro. Por ello, Antonio Jesús GarcÃa incide en la importancia de conservar estas joyas del subsuelo, que en épocas de bonanza hidrológica parecen olvidarse, por lo que apunta que hay que ser muy precavido con todo lo que se haga y se proyecte en la Sierra y su entorno. Cualquier actuación que altere las condiciones especiales del suelo, con un alto grado de permeabilidad, puede influenciar negativamente en el tesoro oculto, único y vulnerable que es el acuÃfero de la Sierra. ------------------------------------------------------------------Si quieres ampliar información sobre esta noticia, puedes copiar y pegar este enlace: http://www.diariodecadiz.es/article/elpuerto/1205420/tesoros/ocultos/y/vulnerables.html
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